La canción no tiene desperdicio...Escúchenla...
Porque no suelto la cuerda...No voy a soltarla. Porque me aferro a ella como si mi vida dependiera de ello. Y en cierto modo es así. Porque te tengo ahí y es lo único que me importa. Llegué a pensar que ésto jamás ocurriría, que ninguno de los dos cedería...Pero sucedió y en cierto modo lo sabíamos...
Porque, como dicen los redondos: "Dos que se quieren se dicen cualquier cosa" y nuestras almas sí nos regatean...El azúcar es adictivo y nuestra maldita dulzura es como un tatuaje...que te deja la piel marcada, para siempre.
Mi aliento va recuperando su fuerza, mi cuerpo va queriendo responder al calor de tu sol...Sabes? Me volví heliocéntrica. Bailo alrededor de tu magnetismo prohibido y me encanta sentirlo destruyéndome de a poquito, partícula a partícula...Muy lento...
Que mis ojos no saben mirar y se encuentran perdidos sin tu brillo. Que mi alma está vacía sin tu risa en mis oídos. Cuando tus ojos encuentren mis pupilas, descubrirás que nunca miraron en otra dirección...Ni siquiera para buscarte. Porque cuando estaba ciega, tu olor me guiaba, me atraías con tu amarga dulzura, con cada golpe, con cada caída yo siempre sabía donde estabas...Para torturrme a mi misma y redescubrirme en tu angustia muda...
Soy como un tango que necesita ser sentido para poder tocarlo, para bailarlo...Soy arena que se escapa entre los dedos, pero deja restos...Somos aire y agua...Necesarios para vivir entre nosotros...Vos oxígeno, que me da la vida...Yo hidrógeno que te congela y a la vez va quemando lo que toca...Sos como una ranchera con la que necesitás beber tequila, que te intoxica pero te salva del más intenso dolor...
Y como alguna vez te dije...
Y volvés para atrapar mi tristeza...Y meterla en tu bolsillo...
Química. O existe…
O no...







